Hôtel La Bastide
Servicios principales
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Wi-Fi
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Playa privada
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Comida/Bebida
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Agradable para niños
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Aire acondicionado
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No se permiten mascotas
Ubicación
Situado a 2 km de lugares de interés natural como la Playa de l'Almanarre, el Hôtel La Bastide Hyères cuenta con un restaurante.
Los huéspedes pueden encontrar el Castillo de Hyères a un corto paseo de este hotel, mientras que el Hipódromo de Hyères está a unos 25 minutos a pie. Entre las atracciones deportivas cercanas se encuentra el Speedkart, a 2,1 km del hotel. Plage de la Capte también está no muy lejos del Hôtel La Bastide Hyères. La parada de autobús La Capte se sitúa a 600 metros del alojamiento. Debido a su ubicación a 5 km del Aeropuerto Toulon-Hyères, se tarda solo 10 minutos en coche para llegar allí.
Las habitaciones del Hôtel La Bastide proporcionan a los huéspedes TV de pantalla plana con canales vía satélite, además de comodidades como climatizador. Ofreciendo baños privados, las habitaciones están equipadas con hervidor de agua, TV de pantalla plana con canales vía satélite y climatizador. Los huéspedes pueden usar inodoro separado y ducha, además de secador de pelo y toallas.
A diario se proporciona un desayuno continental. El restaurante Le Bikini invita a los viajeros a disfrutar de comida française, y se encuentra a unos cuantos pasos del Hôtel La Bastide Hyères.
Reseña de un crítico de hotel
Hotel La Bastide en Hyères fue una experiencia encantadora que combinó confort y una deliciosa oferta culinaria. Nos alojamos en una de sus habitaciones decoradas con un estilo único, perfecta para relajarse tras un día explorando la ciudad. La terraza donde se sirve el desayuno, con vistas al mar, fue el lugar ideal para comenzar nuestras mañanas: un bufé continental que incluía delicias como macarrones caseros y helados de lavanda, ¡una verdadera joya! El ambiente familiar del hotel me hizo sentir como en casa, y la atención del personal fue excepcional. Además, la ubicación es perfecta para disfrutar de la Playa de La Bergerie, ideal para los más pequeños, con aguas poco profundas que invitan al juego y la diversión. Sin embargo, lo que realmente destacó fue su restaurante, que ofrece una fusión de sabores mediterráneos y pinchos innovadores. No pude resistirme a probar su crème brûlée de menta, que fue un dulce colofón a una cena memorable. Aunque no soy amigo de los grandes multitudes, aquí se respiraba una atmósfera tranquila y acogedora. ¡Sin duda, volvería!